Cuento | La abuela Luci

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- ¿Pero a dónde se han ido las letras? – preguntó asustada Olivia al comprobar que todos los libros de la habitación estaban vacíos.

Sin saber muy bien qué hacer, Olivia comenzó a buscar las letras perdidas por la habitación. Abrió todos los cajones, miró en el armario y por último se agachó por el suelo y buscó debajo de la cama.

En eso estaba cuando la puerta de la habitación se abrió y apareció la abuela Luci. A Olivia la abuela Luci siempre le había parecido un poco rara. No era como el resto de las abuelas. Siempre llevaba pantalones y camisas de rayas, las uñas de las manos pintadas de rojo y el pelo blanco y muy brillante cortado a media melena. Tenía una voz muy grave y seria, que metía un poco de miedo, eso, a pesar de que, según Papá, antes de casarse había trabajado como payaso en un circo y se había recorrido toda Europa.

- ¿Se puede saber qué haces ahí?

Al escuchar el vozarrón de la abuela Luci, Olivia salió de la cama, pensando qué excusa iba a inventarse para explicarle por qué estaba bajo la cama. Pero no tuvo tiempo. En cuanto la abuela vio el rostro de Olivia dio un respingo y gritó asustada.

- Pero, ¿qué demonios te ha pasado? Estás más vieja que yo…

Olivia comprendió que al contrario que Mamá, la abuela Luci podía observarla tal y como ella se veía: envejecida. Por eso no le quedó más remedio que contarle todo lo que había pasado desde que soplara las velas de cumpleaños.

- Pero, ¿cómo has podido regalar así como así tu fantasía? Es lo más importante que tenemos. La fantasía nos hace volar, reír, disfrutar de la vida, conocer a gente increíble y lo más importante: la fantasía nos hace jóvenes.

- Entonces…¿al regalar mi fantasía me he hecho mayor? – preguntó disgustada Olivia.

- Claro que sí y encima has dejado a los libros sin letras – y llevándose las manos a la cabeza, exclamó muy enfadada – Olivia, ¿cómo has podido hacer algo tan horrible? ¿qué será de ellos ahora?

La pequeña Olivia a punto estuvo de echarse a llorar. ¡Menuda manera de estropearlo todo! Con las ganas que tenía ella de cumplir 7 años y ahora…La abuela Luci, al ver la cara de tristeza de su nieta, se compadeció de ella y la abrazó fuerte.

- No te preocupes, querida. Recuperaremos tu fantasía y devolveremos a los libros sus letras, pero antes hay que encontrar al duende de las velas de cumpleaños.

- Pero abuela, ¿de verdad crees que existe un duende que va cumpliendo los deseos de los niños? ¡vaya tontería!

- Olivia, eso lo dices porque has perdido la fantasía y las ganas de creer en lo imposible. Claro que existe el duende, si no, ¿cómo explicas tu estado o que todos tus libros se hayan quedado sin letras?

Por mucho que le costara imaginarlo, Olivia tuvo que reconocer que la abuela Luci tenía razón. Pero aquello de encontrar al duende no iba a ser tarea fácil: ¿cómo encontrar a un ser en el que apenas creía?

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Comments 4

  1. Anonymous

    Se está poniendo interesante la historia de Olivia y su problema con la fantasía.
    Seguiremos esperando

  2. Anonymous

    Nos está gustando mucho la historia, se está poniendo misteriosa. A ver cómo buscan al duende y qué pasa.
    Francesc, Marta, Anna y Delia (3º Primaria)

  3. María a rayas

    Francesc, Marta, Anna, Delia…
    hemos hecho una pausa por Navidad, pero el próximo lunes vuelve Olivia con sus historias…

    ¡Veremos qué pasa!

    Un abrazo fuerte

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